Con ocasión de la difusión de la Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Caritatis (El Sacramento del Amor) del papa Benedicto XVI, se consignó como novedad la vuelta de las misas en latín. Al respecto, valdría la pena hacer unas precisiones.

1. El latín en la Iglesia católica nunca fue eliminado. El latín, se mantiene como su la lengua oficial para todos sus asuntos internos y algunos externos, y en materia de administración de sacramentos (liturgia), tampoco desapareció, ni el Concilio Vaticano II (1962-1965) lo suprimió. La constituciónSacrosanctum Concilium (Este sacrosanto Concilio), del 4 de diciembre de 1963, estableció: “Se conservará el uso de la lengua latina en los ritos latinos” (numerales 36, 40 y 54), pero abrió la posibilidad al “uso de la lengua vulgar”, a propuesta de los obispos locales y con autorización del Vaticano.
2. La aplicación de las directrices conciliares, que implicaron “traducir” los misales romanos (en latín) a lenguas locales, se intensificaron al término del Concilio. Lo primero que hicieron fue reformar el Misal de Pío V, vigente desde el 19 de julio de 1570, que sólo había tenido algunas adecuaciones. El 24 de octubre de 1967, en la capilla Sixtina, se “experimentó” con un nuevo ritual, y tras el decreto del 3 de abril de 1969, publicado el 26 de marzo de 1970, el misal de Pío V quedó “abrogado”. Se le dio vuelta a una hoja de historia de 399 años, ocho meses y siete días.
Si alguien lo extraña, o desea conocerlo, puede consultar este sitio: www.binetti.ru/collectio/liturgia/missale.htm.
3. Benedicto XVI, retomando las propuestas de los obispos que participaron el sínodo de octubre de 2005, sólo confirmó el uso del latín en concelebraciones de la misa “durante encuentros internacionales” (números 61, 62 y 63 de la exhortación Sacramentum Caritatis). Esto, se ha hecho. Lo pudimos constatar en la canonización de los mártires mexicanos y los funerales de Juan Pablo II.
En sentido estricto, ni hay vuelta al latín, ni habrá misas donde el sacerdote oficiará de espalda a los fieles. Lo que sí, y se puede ver como constante en la exhortación postsinodal (www.vatican.va/phome_sp.htm), es que habrá más disciplina de los obispos a sacerdotes, y éstos a los fieles, en el desarrollo de las celebraciones litúrgicas, en particular de la misa.
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