29 de octubre de 2012
Apuntes

El futuro del Congreso del Estado

Rubén Alonso

La crisis y los problemas en que está sumido el Congreso del Estado de Jalisco no está en el propio Congreso, sino en los diputados que la integran, y de manera específica hoy los diputados y diputadas salientes; la solución, por responsabilidad mínima, decoro, dignidad, está en ellos y en los entrantes ahora en proceso de transición. No es el Congreso como institución, son quienes aún son y serán legisladores, con nombre y apellido, con historia y relaciones; quienes construyen y/o destruyen instituciones.

La historia de cada tres años es como películas de terror o de sexo; las siguientes ediciones son más intensas, explícitas, sangrientas, impactantes, con más efectos sonoros; pero a la postre lo mismo. O bien, más light, como Rocky I, II, III. Así se podría reeditar cada Legislatura.

El futuro del Congreso del Estado, Poder Legislativo, que ha arrastrado a otros poderes e instituciones (como el Itei, pues los diputados lo integraron), está en los diputados de carne y hueso en la medida que sometidos a la ley expresen y demuestren voluntad, y en las relaciones que establezcan y/o mantengan hacia fuera. Por ahí, estimo, debe comenzar la dignificación.

1. No perder de vista sus tareas sustantivas: legislar, fiscalizar e integrar órganos de estado. Estas tareas son propias y exclusivas. La perversión del Congreso comienza cuando los diputados consideran que su tarea es ejecutiva e impartidora de justicia.

2. Agenda legislativa. Debe circunscribirse a sus tareas sustantivas, y sobre ella establecer un plan de trabajo público, medible, evaluable; y a la par, a ello reordenar su estructura institucional. Por las circunstancias actuales, en la agenda de la LX Legislatura se deberá privilegiar una reestructuración del Poder Legislativo de afuera hacia dentro, estableciendo una nueva relación con la sociedad, con la que se supone representa como soberanía popular.

3. Replantear sus relaciones externas. La LX Legislatura requiere redefinir su dependencia a los partidos políticos y grupos externos que condicionan y en ocasiones subordinan sus tareas sustantivas. El Congreso ya no debe hacer girar su agenda desde los partidos políticos ni grupos de poder.

4. Transparencia para rendir cuentas. Apertura y disposición de información que posibilite que los salientes, rindan cuentas; y los entrantes se disponga a ello sobre su actuar.

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