12 de noviembre de 2012

Apuntes

La sucesión en el Episcopado

Rubén Alonso
Asamblea del Episcopado Mexicano
Este mes, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM)realizará su XCIV Asamblea Plenaria, teniendo como punto central la renovación de su presidencia, su consejo integrado por representantes de las 18 provincias eclesiásticas (zonas que agrupan a diversas diócesis del país), así como a los encargados de las diversas comisiones de trabajo pastoral.
La sucesión que está en puerta se da en circunstancias diferentes, marcando retos de cambio para el Episcopado Mexicano. Mencionaré algunas: Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, concluye su segundo trienio consecutivo y por estatutos no puede ser reelecto. Los otrora obispos “influentes” en el Episcopado o ya son eméritos o han visto menguada su poder e influencia ante  cambios generacionales o aplicación de nuevas políticas desde el Vaticano vía nuncio Pierre Christophe. Además, la alternancia en la Presidencia de la República, con el regreso del PRI, pone a los obispos ante nuevos dilemas que implican el reagrupamiento.
Entre los “mencionados” a suceder a Aguiar Retes, están el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez y actual Vicepresidente del Episcopado, Rogelio Cabrera López, recién nombrado arzobispo de Monterrey (3 de octubre de 2012) y que tomará posesión el próximo 5 de diciembre. (Con Cabrera López en Monterrey, además, Aguiar Retes quedó “relegado” de posibilidad para el Papa lo nombre cardenal); y junto a él, con más trayectoria eclesiástica y “visto bueno” en el Episcopado y fortalecido desde el Vaticano, el arzobispo deGuadalajara, José Francisco Robles Ortega. En segundo término, se mencionan al arzobispo de Puebla, José Víctor Manuel Valentín Sánchez Espinoza; y a Gustavo Rodríguez Vera,  obispo de Nuevo Laredo.
A excepción de Rodríguez Vera, el resto de los “candidateados” por los obispos, presiden diócesis que en otros momentos sus titulares han sido presidentes de la CEM. Monterrey, con Adolfo Antonio Suárez Rivera de 1988-1994 en el sexenio de Carlos Salinas y momento del reconocimiento de las Iglesias y restablecimiento de relaciones; en tanto, Guadalajara y Puebla, sus obispos titulares encabezaron a la CEM cuando el liderazgo de la Iglesia católica en México entre 1958 y 1982  giró en la “trilogía” de la ciudad de México con Ernesto Corripio, Guadalajara con José Garibi y José Salazar, y Puebla con Octaviano Márquez.
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