3 de diciembre de 2012
URL: http://www.milenio.com/cdb/doc/impreso/9166185

Apuntes

La décima decisión

Rubén Alonso

Enrique Peña Nieto, Presidente de México. 1 de diciembre de 2012, en Palacio Nacional

En su primer mensaje como Presidente de México, Enrique Peña Nieto, expuso sus primeras doce decisiones públicas como titular del Poder Ejecutivo federal. Las de antes, promesas y propuestas, que deberán ser expuestas y concretizadas. El comienzo del ejercicio de gobierno no es solo una página nueva, requiere ser continuidad y congruencia con lo ofrecido para llegar a ese lugar.
Por cierto, la página de Internet http://www.enriquepenanieto.com ya redirecciona a la página de la Presidencia de la República, http://www.presidencia.gob.mx, con lo que lo ofrecido ahí, como compromisos ha quedado “perdido”. No se olvida que en agosto pasado, luego de reunirse con 16 gobernadores, Peña Nieto se comprometió en tres puntos: promover la autonomía y facultades del IFAI, crear un Comisión Anticorrupción y crear una **Ley de Publicidad Gubernamental. Las dos primeras ya las expuso, de la segunda ha guardado silencio.
El pasado 1 de diciembre, ya con banda presidencial en pecho, en Palacio Nacional expuso sus primeras doce decisiones públicas (de seguro también hay otras que no ha anunciado, pues las primeras están enmarcadas en un mensaje).
La “Décima decisión” fue expuesta así: “Es fundamental generar mayor competencia económica, particularmente, en el sector de las telecomunicaciones. El objetivo es que todos los mexicanos tengamos acceso a productos y servicios de mayor calidad y a mejores precios.
Por ello, en los próximos días enviaré una iniciativa para reconocer en la Constitución, el derecho de acceso a la Banda Ancha y un conjunto de reformas para generar mayor competencia en telefonía, servicios de datos, televisión y radio.
Y en alcance a este objetivo, el Gobierno de la República licitará dos nuevas cadenas de televisión abierta en los siguientes meses.”
A reserva de revisar si es un derecho específico el “acceso a la banda ancha” o a la Internet, y no sea más bien una consecuencia del derecho a la información (nadie habla de derecho a tener un auto, pero sí a la libertad de tránsito), es imprescindible poner bases claras y garantizar el acceso a banda ancha “desde abajo hacia arriba”, es decir, desde el usuario, no desde el prestador del servicio o la empresa hacia abajo, de tal suerte que el acceso a la información, a la comunicación, al intercambio de todo tipo, sea barato, accesible, eficiente y universal; no el privilegio de unos cuantos.
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