El gobierno federal, a través de Gobernación, echó a andar un proyecto para desarrollar una plataforma que “concentrará datos abiertos del país y reflejará información de importancia para los mexicanos”. Por ahora, el sitio datos.gob.mx es una encuesta para determinar los temas de interés en los siguientes rubros: economía y finanzas, educación, crimen y justicia, salud, energía y medio ambiente, geografía, democracia y rendición de cuentas, movilidad social y bienestar, transporte e infraestructura.
En sentido estricto, la novedad sólo estriba en sistematizar la información con base en temas de interés definidos mediante la consulta (por ahora limitada a quien participe vía Internet). En la Administración de Felipe Calderón se ofreció una herramienta “para la visualización de datos públicos generados por la Administración Pública Federal”, con la intención de que éstos fuesen datos consolidados, y con la particularidad de georeferenciación con el apoyo de Google Maps (mapas.gob.mx).
En Jalisco, la Administración de Emilio González, desde el Sistema Estatal de Información (Seijal), se desarrolló el Sistema de Información Territorial Estatal en Línea (http://bit.ly/HHuDoV). La necesidad de contar con información consolidada y consistente, abierta a la consulta pública fue el eje rector.
Contar con políticas públicas en materia de datos abiertos, no tengo la menor duda, es una vertiente básica para la construcción de gobiernos transparentes. Reducir la “transparencia” a la “información fundamental”, es decir, a ese listado de información obligada a publicar queda corta frente a una política de datos abiertos, y sujeta a la rigidez legal e intencionalidad en la forma de ofrecerse, presentarse; es decir, la información queda sujeta a criterios propagandísticos.
Los datos abiertos, de acuerdo a Open Data Handbook (http://bit.ly/17X6tB7) son aquellos “que pueden ser utilizados, reutilizados y redistribuidos libremente por cualquier persona, y que se encuentran sujetos, cuando más, al requerimiento de atribución y de compartirse de la misma manera en que aparecen”.
Nuestro Instituto de Transparencia e Información Pública (ITEI) puede ser un promotor y articulador de una política pública de esta envergadura; salir y sacar de los enredos en que hemos metido a la transparencia basada en un sistema de solicitudes e información fundamental.  
Fuente: Milenio Jalisco 11 de noviembre de  2013
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