El pasado 13 de diciembre la Santa Sede (Vaticano) anunció que Francisco Papa designó al obispo José Francisco González González, auxiliar de Guadalajara, como titular de la diócesis de Campeche, que había estado vacante desde el 15 de mayo de 2013, luego de que su anterior obispo, Ramón Castro Castro, había sido trasladado a la diócesis de Cuernavaca.


Francisco González es el obispo titular más jóvenes de México: 47 años. Claro, hay otros obispos un poco más jóvenes, pero son auxiliares, como Emigdio Duarte, de Culiacán, quien curiosamente además es emérito (jubilado) con 45 años, luego están Rutilio Pozos, recién promovido como auxiliar de Puebla con 46 años, y Jaime Calderón, auxiliar de Zamora con 47 años.

La promoción de González González nos permite hacer un corte del perfil del Episcopado Mexicano. El promedio de edad de los obispos mexicanos en funciones es de 69 años; tienen en promedio 17 años como obispos; fueron promovidos al episcopado cuando tenían en promedio 25 años como sacerdotes; y su edad al ser promovidos al episcopado fue de 51 años.

En México hay 164 obispos (se excluyen a los obispos Javier Lozano y Carlos Patrón, por sus funciones en el Vaticano). De los 164, 116 están en funciones (16.4% son arzobispos, 56.9% son titulares o residenciales, 23.3% son auxiliares y 3.4% son prelados). Por pontificado, 59.5% de los 116 fueron promovidos por al Episcopado por Juan Pablo II, 36.2% por Benedicto XVI y el restante 4.3% por Francisco.

Por la entidad federativa de origen, Jalisco encabeza la relación como proveedora de obispos: 19% con 22 obispos, le sigue Michoacán con 13.8%, luego Guanajuato con 11.2%, Nuevo León con 8.6% y enseguida Distrito Federal y Estado de México con 6.9% cada uno. Pero si lo vemos por regiones, del Centro-Bajío de México procede el 55.2% de los obispos en funciones, del Centro el 23.3%, del Norte el 19% y del Sur apenas el 2.6 por ciento.

Esto último, a primera vista muestra la hegemonía en la “producción” de obispos procedentes del Occidente-Bajío de México, explicable por ser las zonas con mayor número de sacerdotes y con mayores índices de personas que se confiesan católicos, y refuerza que esta región es el bastión católica de México no solo en fe, sino en la formación y selección de líderes y élites religioso-católicas en México.


Fuente: Milenio Jalisco 16 de diciembre de  2013


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