El próximo jueves 13 de marzo, Jorge Bergoglio cumplirá un año de su elección como sucesor de Pedro en la sede de Roma; es decir, un año de primus inter pares (primero entre iguales) en el episcopado de la Iglesia católica, bajo con el nombre autoimpuesto de Francisco.

Con un estilo en el ejercicio petrino sencillo y provocador, en doce meses ha iniciado e instrumentado mecanismos y estilos distintos de gobernar la Iglesia, que están por verse en la realidad. He aquí un recuento de los cambios iniciados:
En materia financiera el 24 de febrero constituyó una nueva estructura de coordinación de los asuntos económicos y administrativos de la Santa Sede y el estado de la Ciudad del Vaticano, y que implicó la creación de una Secretaría de Economía, a la par de la Secretaría de Estado (http://goo.gl/1ttpqm). Esto está vinculado a la creación de un nuevo Estatuto de la Autoridad de Información Financiera, el 15 de noviembre de 2013 (http://goo.gl/aK0SRJ) y medidas para prevenir y luchar contra el blanqueo, la financiación del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva, el 8 de agosto de 2013, movido por recomendaciones internacionales (http://goo.gl/SkmP6s). Lo anterior, es producto de la creación de comisiones ex profeso creadas el 24 de junio de 18 de julio de 2013 (http://goo.gl/xckZs7 y http://goo.gl/18PJi0).
A la par, modificó la jurisdicción de órganos judiciarios del Vaticano el 11 de julio de 2013 (http://goo.gl/ER8nbZ) siguiendo las acciones de Benedicto XVI para atajar los casos de sacerdotes paidófilos, y el 28 de septiembre de 2013 instituyó un consejo de ocho cardenales para reformar la Curia Vaticana (http://goo.gl/HDKdTj).
El 24 de noviembre de 2013 promulgó su exhortación Evangelli Gaudium (El Gozo del Evangelio), en que plantea sus líneas programáticas para su pontificado (http://goo.gl/MKmBEl) y el 5 de noviembre de ese año, se difundió un cuestionario-consulta para elaborar los lineamientos de lo que será el sínodo sobre la familia a realizarse en octubre próximo (http://goo.gl/ZMTeGC).
Por ahora, un año revolucionario centrado en el corazón de la Iglesia católica donde las Iglesias particulares (diócesis y sus parroquias) en su mayoría se perciben al margen de este movimiento, y el resto lentas. Pareciera que dijeran como la viejita que va a Misa: “Qué bonito habló el padrecito (el Papa en nuestro caso)”, pero al preguntarles qué dijo responden: “Pos de Dios y que seamos buenos…”.

Fuente: Milenio Jalisco 10 de marzo de  2014

Anuncios