Detalle de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Jalisco
Detalle de la Mesa Directiva del Congreso del Estado de Jalisco

El pasado jueves 3 de septiembre, por segunda ocasión, diputados locales retiraron el dictamen para armonizar la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios con la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información. El Ejecutivo estatal a través de su bancada, el PRI, hizo llegar modificaciones. Éstas, oficialmente se desconocen; no empleó el cauce ordinario y transparente de las comunicaciones para que cualquier persona pudiera conocerlas. Cambios en lo oscurito, señala Zaira Yael Ramírez en su columna Escaparate, en Diario NTR.

En el Ejecutivo, como en otros actores, han perdido (o niegan) la referencia que la Constitución federal establece “principios y bases” para el derecho de acceso a la información (Art. 6); la Constitución no marca topes, ni límites; e incluso, con sus propuestas de “domesticación” al acceso a la información, violentan otros principios: por tratarse de un derecho humano, está en juego la “progresividad” (Art. 1).

¿En qué pretenden ahora limitar legalmente la transparencia? Un punto de trascendencia: mantener ocultos los dictámenes de la Auditoría Superior del Estado hasta que éstos sean asunto concluido, cerrando con ello el conocimiento del proceso de toma de decisiones y la rendición de cuentas pública. Además, limitar otros avances: lo que se hizo en la práctica, sin obligación legal, como acceder de manera libre en las pólizas de cheques sobre el gasto a todo el soporte documental, y que ahora quedaría como obligación, se elimina (ya lo hicieron en los hechos a partir de 2013); eliminan la propuesta de que el Colegio de Notarios sea sujeto obligado; eliminan la posibilidad de recurrir al ITEI cuando el sujeto obligado se niegue atender una solicitud de información focalizada; eliminan el plazo para que el sujeto obligado publique todos sus actos y acciones que ahora deben documentar.

Esta semana, en resumidas cuentas, pretenden domesticar la ley; hacerla mansita, a modo, que no incomode, que sea un perrito de casa, a sus órdenes, que no ladre, no muerda.  La ley la hacen para sí, que los proteja; no respetan su razón de ser: garantizar y promover un derecho fundamental de todos. Los amansadores están operando.

Si la gente no sabe lo que usted está haciendo, no sabrá lo que usted hace mal. Así de simple es la resistencia a la transparencia.

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