alianza gobierno abierto
Presentación del Plan de Acción 2013-2015 de la Alianza para el Gobierno Abierto

Por naturaleza, todo poder público debe ser abierto, máxime cuando un gobierno se basa en la representación popular y la delegación del poder público por parte del mandante (ciudadanía) al mandatario (quien recibe el mandato o la orden de gobernar y administrar lo público). Así que construir “gobiernos abiertos”, independientemente de acuerdos transnacionales que se firmen, está en la naturaleza del ejercicio del poder público.

¿Qué implica construir un gobierno abierto? Como plantean sus promotores, opera en estas líneas: garantizar el acceso y uso libre de información pública, el uso de tecnologías de la información y comunicación (TIC), y la construcción colaborativa-cocreativa de iniciativas, planes y programas en el ejercicio de gobierno, centrado en la ciudadanía, favoreciendo la participación ciudadana.

Si observamos el entorno, la educación va en línea similar: generación y desarrollo colaborativo de conocimiento, más que simple transmisión de información y conocimiento, con el apoyo de las tecnologías de la información.

La construcción de gobiernos abiertos, como se plantea, va a la zaga de la ruta en la que forman las generaciones que nos preceden, y si los gobiernos e instituciones públicas no se incorporan en esa ruta, ahondarán más el divorcio y deslegitimación mandantes-mandatarios, sociedad-gobierno.

La experiencia cotidiana de los menores de edad al adulto con acceso a tecnologías, a través de su smartphone, tableta o computadora de escritorio, está en la disposición portable de información, en el intercambio y comunicación de la misma, así como la construcción de contenidos de manera colaborativa (por ejemplo, el desarrollo y reconstrucción de una noticia a través de redes sociales, la búsqueda y localización en segundos de cualquier dato, simple o especializado, a través de Internet o una aplicación). La obtención, uso e intercambio de información contrasta con la que tiene un mandante frente al mandatario cuando busca o le requiere algo tan cotidiano como  qué servicios ofrece, quiénes, cuándo, cómo, dónde. Si así están las cosas en lo más ordinario y simple, mejor ni hablar sobre rendición de cuentas, de la que sólo hay discurso.

¿Gobierno abierto? Sí, en tanto recupere y ensanche el poder del representado, del mandante. Pero ello implicará un cambio de entrañas, más que publicar información con TIC.

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