INAILas disposiciones de la Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, así como lo establecido en la armonizada la ley de Jalisco, implican un cambio paradigmático en el ejercicio del poder público, pero inevitablemente suponen voluntad política de los sujetos obligados, en particular de sus titulares. Si éstos no han percibido las implicaciones que trae consigo la nueva Ley General, valdría la pena que hagan una pausa y comiencen a visualizar la dimensión de lo que tendrán entre manos.

  1. La nueva ley sienta bases instrumentales para la construcción de gobiernos abiertos. Los sujetos obligados tendrán que abrir los procesos de toma de decisiones. La información es sólo un insumo, no el fin en sí mismo. Todo apunta a que el ejercicio del poder público tendrá que ser colaborativo entre mandatarios y mandantes.
  2. La nueva ley está diseñada para poner a disposición pública toda la información sobre el ejercicio del poder público, y sólo por excepción, para puntos y temas específicos la transparencia estribará en solicitudes. O los sujetos obligados ponen todo a disposición, o estarán condenados a descansar su transparencia en solicitudes. La transparencia, ahora, deberá medirse-evaluarse sobre el acceso a la información en sus sitios de Internet, no en el número de solicitudes recibidas y atendidas. Basta ver los lineamientos que emitirá el Sistema Nacional de Transparencia (SNT) sobre lo anterior, para dimensionar la nueva ruta de la transparencia a partir del próximo 5 de mayo.
  3. La transparencia y acceso a la información tendrá como base la construcción de una nueva administración de información, así como los soportes en que se genera, se resguarda, se relaciona (interoperabilidad), y se pone a disposición. La ley de transparencia da el sentido de la generación, uso, disposición de información, y con la Ley General de Archivos que está pendiente en el Congreso de la Unión, se operará de manera distinta.
  4. La transparencia, así, descansará en especialistas en comunicación, no en abogados. La perversión de la transparencia y acceso a la información está en reducirla, centrarla, en leyes y su aplicación, y perder de vista que gobernar es comunicar (atención, no es informar). La Ley es un medio, no un fin en sí.
  5. Los sujetos obligados estarán ahora bajo la mira del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI, antes IFAI). Así que asuntos locales, podrán ser temas nacionales, con las implicaciones que esto conlleva.

El próximo 5 de mayo será el banderazo de salida. Ningún sujeto obligado podrá argumentar desconocimiento, pues desde hace un año, la nueva ley entró en vigor, y los organismos garantes, en Jalisco el ITEI, tendrán una fuerte carga no apta para improvisados o advenedizos.

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