A Buda se le atribuye esta frase: “Hay tres cosas que no se pueden ocultar por mucho tiempo: el sol, la luna y la verdad”; y en México, el dicho popular indica que “hay tres cosas que no se pueden ocultar: el amor, el dinero y lo pendejo”, incluso, se precisa que éstas son como las guayabas: “aunque no las veas, se huelen”.

El 27 de mayo pasado venció el plazo Constitucional para que Diputados y Senadores crearan la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción –SNA–, con las adecuaciones respectivas a otras normas, y así, poner las bases para que los estados crearan su propio Sistema Estatal Anticorrupción. Para cumplir con ello, se prevé que esta semana convoquen a un periodo extraordinario de sesiones del Congreso de la Unión, pasadas las elecciones locales en 16 entidades, donde se elegirán doce gobernadores, se renovarán 967 presidencias municipales y se elegirán 448 diputados locales de doce Congresos, además de 60 diputados constituyentes de la Ciudad de México.

Mediática y políticamente el SNA se centró en la declaración 3de3 (patrimonial, fiscal y de intereses) de servidores públicos, como si ahí estuviera la causa nodal y multifactorial de la corrupción en México. La 3de3 es tan sólo un indicativo que puede favorecer a un sistema de control y con ello comenzar un proceso investigativo, que ahora se reduciría a la voluntad del declarante. ¿Y el sistema en su conjunto? ¿El uso, control y fiscalización de presupuestos públicos?, ¿el control que realiza el sistema fiscal?, ¿los registros públicos de la propiedad?; ¿qué se pretende con los sistemas de investigación concurrentes de distintas instancias locales y federales?, ¿y las contralorías que están para prevenir, o las auditorías superiores, federal y locales?, ¿y las fiscalías? Esto y otros elementos son el corazón del SNA, no una declaración 3de3, ahora light.

La corrupción es el segundo problema percibido por mexicanos, de acuerdo con  Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) 2015 (50.9%), luego de la delincuencia (66.4%); y por ende, no se puede postergar su atención.

La corrupción es como las guayabas, aunque no la veas, se huelen; y quienes son percibidos como más frecuentemente corruptos, de acuerdo a la ENCIG, tenemos a: policías, partidos políticos, gobierno federal y local, diputados y senadores.

 

Infográfico Corrupción en México

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