La elección de dos comisionados propietarios y dos suplentes para integrar el pleno Consejo del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales del Estado de Jalisco (ITEI) se complicó. La conjunción de diversos errores, desde la primera convocatoria, el prurito de independencia entre la Comisión Legislativa-Congreso del Estado y el Consejo Consultivo ciudadano, y fallas en el examen de conocimientos a los aspirantes (desde como está planteado en la Ley, su conceptualización e instrumentación), y los intereses externos que aprovecharon las circunstancias enrareciendo el proceso, nos llevó a partir de cero con una tercera convocatoria, con tiempo sobrepasado, pero con la oportunidad de sacar adelante el proceso.

La elección de comisionados ciudadanos del ITEI, no hay que perderlo del horizonte, tiene una particularidad, que con lo ahora sucedido permitirá afinarlo y aplicarlo en otros procesos de integración de órganos y organismos de Estado que debe y deberá originarse, así como descansar en la soberanía popular concurrente en la representación que hay en el Congreso del Estado, pero ante todo desde la soberanía originaria: la ciudadanía. En otras palabras, este modelo ahora aplicado y afinado para comisionados ciudadanos del ITEI, habrá que considerarlo para la Comisión Estatal de Derechos Humanos, magistrados y consejeros del Poder Judicial, Auditor Superior, Fiscal General, consejeros electorales  y próximamente en los órganos de control interno: contralores.

La particularidad a la que me refiero es el Consejo Consultivo ciudadano como mecanismo de participación ciudadana que funge como “filtro” en el proceso de selección y reduce los márgenes de repartición de “cuotas” de poder en los órganos y organismo que integra el Congreso, sin olvidar que siempre habrán grupos externos interesados en intervenir.

Así, en una visión más amplia, no reducida a las circunstancias, esta tercera llamada es la oportunidad para afinar el proceso único a escala nacional que nos dará pauta para otros similares en la integración de órganos y organismos de Estado. Sin en Chile realizó una campaña de #NoAlCuoteo (o “cuotas”, diríamos aquí) en la elección de un integrante de su Instituto Nacional de Derechos Humanos, en Jalisco, México, ya tenemos un instrumento legal replicable. En las manos y voluntad de todos está, con el beneficio para todos: instituciones fortalecidas desde su origen e integración.
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