En el origen de las instituciones se sienten las bases de su éxito o fracaso. El Sistema Nacional Anticorrupción (SNA) está en un proceso clave: la integración del Comité de Participación Ciudadana (CPC), que será los “ojos ciudadanos” de todo el SNA. La clave de su fuerza no está sólo en los conocimientos y experiencia en materia de transparencia, fiscalización y rendición de cuentas, sino en la probidad que la ley no da. Ahí está el meollo frente al entorno de lo que se pretende combatir: la corrupción.

Para la integración del CPC, de acuerdo con la Ley General del SNA, el pasado 18 de octubre el Senado de la República integró una Comisión de Selección, conformada por ciudadanas y ciudadanos ajenos a los intereses del Poder Legislativo, quienes emitieron la convocatoria para seleccionar a los cinco integrantes del CPC. La convocatoria se cierra el próximo 12 de diciembre, para que a más tardar el 2 de febrero haya “humo blanco” sobre quienes, previo registro, evaluación documental y curricular, entrevistas y audiencias a candidatos, designen a los integrantes del CPC. Ver información y convocatoria para el CPC en http://www.comisionsna.mx

Este es el primer proceso de selección y designación que queda fuera de los tradicionales espacios de designación sobre entidades públicas; y aun más, en el caso del CPC, de una instancia con carácter constitucional.

El SNA se integrará por un Comité Coordinador, el CPC, el Comité Rector del Sistema Nacional de Fiscalización, y los Sistemas Estatales Anticorrupción. A su vez, el Comité Coordinador del SNA, lo integrará un representante del CPC, quien lo presidirá, los titulares de la Auditoría Superior de la Federación, la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción y de la Secretaría de la Función Pública; además, un representante del Consejo de la Judicatura Federal, el Presidente del INAI, y el Presidente del Tribunal Federal de Justicia Administrativa.

Si se quiere que el SNA sea “nacional” es imprescindible y apremiante que en su integración haya participación de todo el país (la presencia de las entidades en el “centro”), que se refresquen los organismos con nuevos rostros, que no veamos a los mismos cambiándose la “cachucha”, reproduciendo desde la sociedad lo que sucede en los partidos donde los mismos líderes se perpetúan incluso cambiándose de partido.

 

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