Hace 19 años, ya con la luz del día, al leer diarios, escuchar noticias en la radio, y ver noticiarios en los únicos dos televisivos existentes, la atención e indignación volvió hacia el sur de México, a Chiapas, a un punto desconocido por casi todos: primero Chenalhó, luego más específico, Acteal. Una masacre de indígenas tzotziles, en su mayoría mujeres, algunas embarazadas y niños. 45, y “4 bebés no nacidos”. Una masacre.

En ese entonces era editor de la sección “País” del periódico Siglo 21. Luego del impacto de la “noticia”, vino otro: “se me fue la nota”. Bueno, se nos fue a casi todos. La Jornada sí la traía: “Chiapas: matan paramilitares a 16 desplazados”, puso en su titular.

En una terminal de Azimut de Siglo 21
En una terminal de Azimut de Siglo 21

Al llegar a la redacción de Siglo 21 lo primero que hice fue revisar el llamado “Azimut”, sistema a través del cual recibíamos los despachos de agencias informativas, para verificar si el día anterior y a qué hora se envió alguna alerta o nota…

Notimex, Servicio Universal de Noticias (El Universal), Associated Press, EFE, Reuters, nada durante la noche anterior y las primeras dos horas del 23 diciembre; luego, Asic, la agencia de servicios informativos de La Jornada. Ni en su budget o adelantos informativos, ni en sus cortes en ese lapso de tiempo. La alerta, sin embargo, llegó después de las 1:30 horas del 23 de diciembre…

Periodísticamente fue un craso error en la edición, de la práctica cotidiana de no revisar el “Azimut”, incluso antes de enviar la última nota para el cierre y evitar con ello que “algo se nos fuera”.

actealzapatendoEl error periodístico cobró mayor relevancia pues tras el levantamiento armado del 1 de enero de 1994 era habitual que la “nota” nacional cambiara incluso cuando la información ya estaba “fluida” en pantalla para enviarse a su impresión: un comunicado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) a media noche, o pasada esta, cambiaba los hechos y había que rehacer lo escrito, incluso en ocasiones la portada principal del periódico. Eso era común, por lo que era una exigencia básica al momento del cierre de edición darle una “revisada” al Azimut y poderse ir tranquilo a casa con el “cierre de la edición” pasada la media noche.

Debo confesar que en varias ocasiones, en los convulsos 1993, 1994, 1995, 1996, 1997 de México, como redactor y luego como editor de la sección de información nacional, al llegar a casa y conciliar el sueño con la “cabeza caliente” de todo el flujo informativo que se procesaba en la edición, mis “sueños” en ocasiones eran de angustia, pues me veía rehaciendo la información para que estuviese en tiempo y no faltara lo que estaba a la mano.

abejasPodrás no tener una exclusiva o una primicia, pero que “se te vaya una nota” es imperdonable sobre todo cuando la noticia es de tal envergadura. Vaya forma de aprender, y con qué hechos…

Eran tiempos en que Internet comenzaba. Internet desde una computadora de escritorio, con pocas fuentes directas a través de sitios. Nada de portabilidad y conectividad digital, de streaming, de WhatsApp, de Facebook, de Twitter, de Instagram, de teléfonos celulares para contactar en cualquier lugar a una persona, a una fuente para verificar, para contrastar. Aunque eso sí, el EZLN incursionó en Internet, marcando una novedosa forma de comunicación… de sus comunicados escritos en máquina de escribir y enviados por fax, a puestos en su sitio con hospedaje en otros países.

La verificación y contrastación, agua y oxígeno para el periodismo, aún con agencias informativas, con testimonios directos, con llamadas telefónicas, es fundamental. Lo que llegaba por una agencia había que contrastarlo con otras, y si el “olfato” provocaba duda razonable, agarrar el teléfono… y si aún persistía la dubitación por contradicción, incorporar las dos o tres versiones indicando las fuentes en cada una… sin perder de vista que en el periodismo se narran hechos que son sucesos, que van describiendo poco a poco lo que sucede, desentrañándolos en el tiempo, no en una sola edición…el mundo sigue girando y en él hombres y mujeres caminando, actuando, decidiendo, hablando, interactuando… el periodismo es un continuo contar, relatar, describir, explicar, contextualizar, ahondar…

acteal_velas_interiorLa Jornada llevó la primicia y exclusiva el 23 de diciembre de 1997 con lo que tuvo al alcance en esos momentos, 16 personas ejecutadas por paramilitares, que en el transcurso de las horas de ese día cobró una dimensión mayor no sólo en números, sino en las implicaciones que hoy, 19 años después, existen filones que periodísticamente desentrañar. Justicia y verdad para que haya esperanza.

Portada La Jornada 23 diciembre 1997
Portada de La Jornada del 23 de diciembre de 1997
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