Mezcala se defiende. Hace poco más de 200 años, entre 1812 y 1816, su isla fue bastión de resistencia frente a las tropas realistas en el marco de la guerra de Independencia (Ver http://bit.ly/2NPsuNV). Mezcala, escenario de batallas navales en aguas continentales interiores, la única registrada en la historia de América.

Ahora, su comunidad originaria en la ribera de Chapala, los cocas, es bastión frente a la invasión de un empresario, Guillermo Moreno Ibarra, que de manera torcida y falsa busca que el Tercer Tribunal Colegiado de Distrito en Materia Administrativa lo declare comunero del lugar, y así, disponer de tierras.

La defensa de Mezcala en el Siglo XXI comenzó en el último decenio del siglo pasado. Moreno Ibarra “invirtió” en integrantes de la comunidad provocando división entre ellos (aplicó el adagio: “divide et impera” -divide y vencerás-).

La principal “conquista” del empresario fue convencer a un comunero local, Cresenciano Santana Sánchez, asociándose con la suposición de que criarían borregos y reforestarían la zona, pero luego brotó la real intención: se apoderó de doce hectáreas de la zona boscosa del cerro El Pandillo.

La comunidad coca se percató de esa incursión y comenzó su defensa en tribunales. Luego vinieron las amenazas, los amedrentamientos con guardias armados e incluso cárcel a defensores, como a Rocío Moreno. (Ver: Milenio Jalisco, 13/sep/2018 en http://bit.ly/2xo56wR; Proceso, 21/feb/2015 en http://bit.ly/2MAXDjt; El Informador, 15/sep/2018 en http://bit.ly/2NewAQe).

El pasado jueves 13 de septiembre los magistrados Hugo Gómez Ávila, Elías Hermenegildo Banda Aguilar y José Manuel Mojica Hernández, darían su veredicto: Guillermo Moreno Ibarra es comunero de Mezcala sí o no; lo que supone que es parte de la comunidad agraria y podría disponer tierras que reclama y que obtuvo con artimañas por gracia de Cresenciano Santana.

Una resolución de los magistrados a favor del empresario implicaría echar por la borda la lucha de 19 años contra un invasor y dejar el caso a un asunto de la comunidad, provocando un nuevo problema, interno entre comuneros e invasor que sería declarado parte de la comunidad, quien ha pretendido hacer uso de una tierra comunal que es indivisible.

El asunto no es menor. La justicia, a través de los magistrados que pospusieron su resolución para esta semana, será de trascendencia para un pueblo originario. La aplicación de la justicia está en juego, la cual no se reduce a leyes. La justicia parte del reconocimiento de la persona y su comunidad. Mezcala, lucha y defiende la justicia comunal originaria, no la advenediza.

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